Transición justa: sectores críticos y potencial de las alianzas público-privadas

La Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa, FIDE, està celebrando un ciclo de sesiones sobre el Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Esta sesión tendrá lugar en la plataforma Microsoft Teams el 6 de Julio de 2020, Entre las 16:30 – 18:00h. Para poder asistir es imprescindible solicitar asistencia a Silvia Organista (silvia.organista@fidefundacion.es) Consulta condiciones de inscripción.

Ponentes:
– Gorka Espiau, Director de Agirre Lehendakaria Center for Social and Political Studies.
– José Lopez-Tafall, Director General de ANFAC.
Moderador: Dr. Valentín Alfaya, Director corporativo de Prevención, Calidad y Medio Ambiente de Ferrovial.

Directores del Ciclo de Sesiones:

• Dr. Valentín Alfaya Arias, Director corporativo de Prevención, Calidad y Medio Ambiente de Ferrovial.
• Mariano Bacigalupo Saggese, Consejero de la CNMC y Profesor Titular de Derecho Administrativo de la UNED. Miembro del Consejo Académico de Fide.
• Guillermina Yanguas Montero, Magistrada y Doctora en Derecho. Miembro del Consejo Académico de Fide.

Metodología: La dinámica de celebración de la sesión respetará el régimen habitual de Fide y la participación e interactuación de los ponentes y asistentes también, haciendo exclusivamente los cambios que exige su celebración on line.

Territorio vasco de experimentación avanzada

Los tiempos que vivimos son absolutamente excepcionales. Según todos los indicadores, nos encontramos ante una crisis de carácter sistémico que combina emergencias de tipo sanitario, socio-económico, medioambiental y democrática. Esta naturaleza compleja de la crisis impide una solución lineal o limitada a una respuesta técnica. Incluso en el momento en el que se encuentre una vacuna, tardaremos tiempo en poder responder positivamente al resto de crisis que se han generado como consecuencia de la Covid19.

En opinión de Agirre Lehendakaria Center (ALC), sería muy útil tomar como referencia la forma en la que la sociedad vasca respondió ante la crisis, también sistémica, vivida tras el final de la dictadura. En aquella situación, supimos responder de forma extraordinaria al colapso de la industria pesada, a tasas de desempleo cercanas al 30% y a la necesidad de construir un nuevo tejido institucional en un contexto político marcado por el impacto de la violencia. Según las investigaciones desarrolladas por ALC hasta la fecha, una de las claves fundamentales de esta respuesta extraordinaria reside en la experimentación. Como en tantas ocasiones, las dificultades obligaron a adentrarse en terrenos inexplorados.

En este nuevo escenario, las estrategias tradicionales propias de una sociedad manufacturera como la nuestra deberán poder combinarse también con nuevas capacidades de experimentación masiva. Las áreas estratégicas que el COVID ha señalado como prioridades para el futuro son espacios en los que la sociedad vasca tiene un gran conocimiento avanzado (sistemas de salud, nuevos sistemas de protección social universales como la RGI, recuperación de la manufactura avanzada en Europa, rediseño de los sistemas alimentarios y gastronomía, digitalización, etc). El reto no es seguir haciendo lo mismo o intentar volver a la situación anterior, sino utilizar esa posición de liderazgo para hacer de Euskadi un espacio de experimentación avanzada donde estos conocimientos pueden ser interconectados. Nuestra propia experiencia nos avala como una sociedad que sabe responder a situaciones de crisis sistémica de forma innovadora.

La otra gran enseñanza de la forma en la que la sociedad vasca ha sabido responder a grandes crisis como la actual la encontramos en la cultura. Manuel Castells, actual Ministro de Universidades del Gobierno Español defiende que la “economía es cultura”. Las decisiones estratégicas que tomamos sobre cuestiones tan tangibles como la COVID19 y sus repercusiones económicas estarán construidas sobre una forma determinada de entender el mundo y el desarrollo humano.

Tan sólo hace 40 años, la sociedad vasca interpretó que un cambio estructural sí era posible. No sólo eso, sino que ante los mismos retos que tenían muchas otras sociedades industriales, se construyeron respuestas totalmente diferentes y más equitativas. Fue el momento de la apuesta por la manufactura avanzada (que las principales instituciones españolas y europeas desechaban), por la economía social , la instauración de una ley de garantía de ingresos básicos (muy similar a la renta básica) y por la recuperación del euskera, entre muchas otras expresiones del denominado “caso vaso”.

La pregunta fundamental es si seguimos pensando que hoy es posible una nueva transformación tan importante como la vivida en las últimas décadas. Una transformación que permita responder a la Covid19 adaptando nuestra base industrial a una economía circular y baja en carbono, que reinvente las políticas públicas para responder a las necesidades de una población envejecida y que haga frente a las desigualdades sociales procurando una vida digna a todas las personas. En definitiva, si podemos elevar nuestra capacidad de ambición colectiva para dar una respuesta propia a retos que son globales como hicimos en el pasado.

18 de junio. Alianzas multiactor y plataformas de innovación abierta

El próximo jueves, 18 de junio, a las 18:00 horas, el Ágora de El día después será… acogerá a varios de los autores y autoras del segundo monográfico de la Revista Diecisiete, así como a representantes de la comunidad de Cooperación del Día Después, para mantener un diálogo abierto sobre las nuevas infraestructuras organizativas que necesitamos para hacer frente a los problemas complejos como los que tratan de abordar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Si hay algo que la crisis del Covid-19 ha dejado claro es que para abordar los grandes desafíos globales necesitamos ser capaces de organizarnos de otra manera, unir lo mejor de distintas disciplinas y operar en múltiples niveles a la vez. Ya en 2015, con la inclusión del ODS 17 (Alianzas para lograr los objetivos) la Agenda 2030 dejaba clara la absoluta centralidad del trabajo multiactor para resolver problemas amplios y complejos como los ODS.

FECHA: 18/06/2020

HORA: 18:00h

DÓNDE: La conversación tendrá lugar con la herramienta “Zoom Seminar”. Para participar, inscríbete a través del siguiente botón

De la mano de Gorka Espiau, director del Agirre Lehendakaria Center de la Universidad del País Vasco y editor del monográfico, abordaremos preguntas como:
  • ¿Qué son y cómo funcionan las plataformas de innovación abierta y las alianzas multiactor? 
  • ¿Qué ejemplos existen que estén funcionando?
  • ¿Cuáles son las claves para su gestión?

Además, reflexionaremos sobre la posible evolución futura del sistema de la cooperación española para una mejor respuesta a los retos actuales.

Como destacan los editores del monográfico, Gorka Espiau y Jane Engle, «Nadie tiene todo el conocimiento necesario para abordar retos tan complejos como la crisis climática o la desigualdad». Por ello, «es más necesario que nunca que realizar una reflexión en profundidad sobre estas nuevas estrategias de inteligencia colectiva y presente una serie de ejemplos que pueden ser de gran utilidad para otras entidades».

Alianzas multiactor y plataformas de innovación abierta

El conjunto del Sistema de Naciones Unidas y el resto de instituciones internacionales que trabajan por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible consideran que no podemos conseguir cambios estructurales o sistémicos si no se entienden estos retos de forma interrelacionada. Este cambio de enfoque tiene consecuencias profundas en la forma en la que las entidades sociales, las empresas y el sector público diseñan sus estrategias de actuación, evalúan el impacto y se comunican con la sociedad.

Nadie tiene todo el conocimiento necesario para abordar retos tan complejos como la crisis climática o la desigualdad y, en consecuencia, asistimos a una eclosión de alianzas multiactor que trabajan en clave de plataforma. Todavía menos para hacer frente a una situación inédita y nunca antes vivida como la emergencia sanitaria global provocada por el COVID19. Por ello, es más necesario que nunca que la Revista 17 dedique este número a realizar una reflxión en profundidad sobre estas nuevas estrategias de inteligencia colectiva y presente una serie de ejemplos que pueden ser de gran utilidad para otras entidades con los mismos objetivos y aspiraciones.

Entre los artículos, destaca el de nuestra compañera Itziar Moreno junto a Xoxe Ramil sobre comunicación evolutiva.

 

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Puedes descargar el número completo aquí.

Strategic innovation in Development

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We are facing today an unprecedented crisis. What started as a sanitary crisis evolved into an economic crisis with a third of the world population in lockdown. Hospitals have difficulties coping with emergencies, unemployment is skyrocketing, disenfranchised population suffers, illiquidity leads to insolvency, the globalized economic model is questioned, social distancing becomes the norm while nature seems to flourish. This crisis will have a lasting impact. It will forge a new reality and force citizens, elected officials, civil servants, and actors of change to re-imagine tomorrow.

The objective of this panel discussion was to ensure that this crisis will not be wasted, but becomes an opportunity to build a better tomorrow, more human, green and just. This discussion builds on an inspirational seminar organized in February 2020 in Istanbul, and a NEAR/ UNDP Partnership aiming at bringing strategic innovation and complex system thinking at the heart of local economic development policies of the Eastern Partnership.

The discussion was co-hosted by UN Assistant Secretary General, Ms. Mirjana Spoljaric, and DG NEAR Deputy Director General, Ms. Katarina Mathernova. This meeting also brought together EU Heads of Cooperation and UNDP Resident Representatives from the region to hear from actors of change that a better tomorrow is worth fighting for and discuss how innovation and strands of programmatic response can help accelerate longer term recovery.

La época del pintxo pote

bfqb6rm6r12yfqxctevjtg_thumb_40dVivimos una época en la que los grandes retos globales parecen no tener solución. Los expertos hablan de una angustia generalizada que conduce al individualismo. Como los problemas son tan grandes y complejos (emergencia climática, envejecimiento poblacional, el impacto de la robotización y la gran desigualdad entre otros), pensamos que no hay nada que hacer y nos dedicamos a vivir lo mejor posible en nuestro entorno más cercano. A pesar de grandes movilizaciones sociales como la reciente huelga general, es la época del pintxo pote.

Detrás de la resignación se oculta una forma de ver el mundo. Tal y como ha explicado el actual Ministro de Universidades del Gobierno Español, Manuel Castells, la economía es cultura. Nuestra forma de ver el mundo condiciona las estructuras sociales, políticas y económicas que nos rodean. Si pensamos que un cambio sistémico no es posible, tomamos decisiones que son coherentes con esta forma de entender la realidad. Por este motivo, criticamos el monopolio y abuso de las grandes empresas globales como Amazon, Google o Uber, pero en el fondo no creemos que exista una alternativa real a la desigualdad.

Sin embargo, tan sólo hace 40 años, en una situación de colapso de la industria pesada, del final de la dictadura y construcción de un nuevo tejido institucional, a la que se añadían los efectos de la violencia, la sociedad vasca interpretó que un cambio estructural sí era posible. No sólo eso, sino que ante los mismos retos que tenían muchas otras sociedades industriales, se construyeron respuestas totalmente diferentes. Fue el momento de la apuesta por la manufactura avanzada (que las principales instituciones españolas y europeas desechaban), por la economía social (experiencia Mondragón), la instauración de una ley de garantía de ingresos básicos (muy similar a la renta básica) y por la recuperación del euskera, entre muchas otras expresiones de la transformación vivida por la sociedad vasca.

Por algún motivo que todavía no alcanzamos a comprender, nos auto-convencimos de que el cambio era posible y lo pudimos llevar a la práctica en unas claves diferentes. Este hecho histórico tan especial, pero al que nosotros no damos ninguna importancia, es el motivo por el que pensadores tan influyentes como Tomas Piketty o Mariana Mazzucato o como la Comisión Europea, la OCDE o el PNUD están especialmente interesados en la experiencia vasca.

La pregunta fundamental es sí seguimos pensando que hoy es posible una nueva transformación tan importante como la vivida en las últimas décadas. Una transformación que permita modificar nuestra base industrial en una economía circular y baja en carbono, que reinvente las políticas públicas para responder a una población envejecida y que reduzca la desigualdad creciente. En definitiva, si podemos elevar nuestra capacidad de ambición colectiva para dar una respuesta propia a retos que son globales como hicimos en el pasado.

¿Nos atrevemos a transformar el conjunto de la economía vasca en circular como está haciendo Eslovenia? No hablamos de impulsar proyectos de economía circular sino de diseñar una misión colaborativa (como sugiere la Comisión Europea) para convertir toda nuestra economía en un sistema circular. ¿Pensamos que es posible crear cooperativas vascas de larga escala para competir con los modelos de plataforma como Uber, AirBnB y Deliveroo? Los modelos alternativos en los que los proveedores de los servicios son los dueños de estos agregadores digitales miran a Euskal Herria como el único lugar en el que se han construido plataformas cooperativas de larga escala. ¿Consideramos que la actual RGI puede evolucionar hacia nuevos modelos experimentales en los que los jóvenes puedan acceder a un capital público al comienzo de sus carreras como propone Thomas Piketty?

Apostar por este camino nos permitiría posicionar a Euskal Herria como un laboratorio de experimentación masiva para el Desarrollo Humano Sostenible, atraer el conocimiento más avanzado para abordar estos retos globales y poder construir nuestras propias respuestas.

Interview with policy and governance innovation experts at Madrid and Basque Country Universities

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What is the current landscape of innovation in public policies and governance in southern Europe? Which institutions are working on new forms of governance to address climate change? What are they doing and which agents are involved?

These are some of the questions that, in recent months, an interdisciplinary team formed by Gorka Espiau Idoiaga, Fernando Fernandez-Monge, Carlos Mataix, Karmele Olabarrieta and Cecilia Lopez Pablos tried to answer.

Who are you?

Some of us are academics while others are practitioners with very different backgrounds: law, policy, engineering and communications. We work for the Innovation and Technology for  Development Center of the Universidad Politécnica de Madrid (Technical University of Madrid) and the Agirre Lehendakaria Center of the Basque Country University.

What are you working on with EIT Climate-KIC?

We have basically conducted an exploratory scan on the concepts and experiences around this emerging idea called  ‘policy and governance innovation’ adding the experience of action-research centres contributing to sustainable transformation. Some of us are also involved in the Deep Demonstrations of Change Program in Madrid and Mondragon Valley. This helped us frame and focus the research in a way that we hope will be useful for other EIT Climate-KIC colleagues and partners.

Why is this piece of research important for climate innovation?

Climate change is a really complex problem to tackle. We can even call it a wicked problem; perhaps the most wicked problem of our time given that our survival as a species depends on whether we are able to solve it sooner than later. Yet, existing governance structures and policy design mechanisms are ineffective for dealing with this kind of entrenched societal challenge.

In this piece of research, we look at some of the innovations and changes –  both explored by academics and put in practice by governments – to such structures and mechanisms that can help us deal with climate change.

We think that condensing these emerging practices is important because tackling climate change will necessarily require transforming our institutions. Hopefully, people dealing with the hard task of innovating in governance and policy will be able to find some inspiration in this work.

What was the most interesting or surprising thing you discovered in the process of the project?

Perhaps the most interesting thing is the realisation that enacting the kind of systemic change required to tackle climate change necessarily calls for transformations in cultural aspects, beliefs and value systems.

The most interesting innovations we found were those that combine technological solutions with new ways of engaging with citizens. This goes beyond simply enacting participatory mechanisms, and demands an exploration of the narratives and meta-narratives that operate in a community around their real needs and aspirations. The listening and engagement dimension is essential to begin any transformation process, and it is key to build shared transformation narratives.

Despite its centrality, however, it is somewhat surprising to realise the difficult time that public institutions have in establishing mechanisms to address diverse social needs on a regular basis. They often use certain tools (consultation, participatory budget) for specific initiatives or relatively small parts of their budgets, but it is hard to find mechanisms deployed at a systemic level.

Was there anything that particularly gave you hope or inspiration for the fight against climate change?

There’s definitely hope. When we started this research, we quickly realised that there is a large number of ‘experiments’ and people looking for new ways of doing things from very different perspectives and disciplines in Southern Europe, which in and of itself is really great news.

Also, it was particularly inspiring to share our insights in a webinar with colleagues from the EIT Climate-KIC Community and to see the collective wisdom and, perhaps most importantly, motivation, that exists. This is probably our best asset and weapon to tackle climate change, so we should be looking to take advantage of any possibility to enable peer-to-peer learning among the practitioners that are experimenting with the cases such as the ones we’ve chosen. We need to help these committed people break the silos of the institutions in which they work on a daily basis and support each other to continue learning and overcoming barriers.

On the basis of the research, what needs to happen now in the fight against climate change?

There has to be a wide-reaching consensus that technological solutions alone will not get us there. Governments have to be the key enablers of this shift, and that requires changing their own structures and capacities first.

If we leverage the collective wisdom from all the experiences that are currently happening in a scattered manner, we can definitely achieve it.

Check out the research project ‘Policy and Governance Innovation: Definitions and examples in the climate space’ here